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sábado, 20 de febrero de 2010

Castigan a grecia por no mentir a la comunidad internacional ni a su población

LA UE CASTIGA AL GOBIERNO DE GRECIA POR REVELAR LOS NUMEROS DEL DEFICIT HEREDADO
La crisis agrieta la unidad europea
Se esperaba que los gobiernos europeos se comprometieran a dar ayuda financiera a Grecia. Sin embargo, en Bruselas no primó la solidaridad y Alemania, Austria y Suecia acusaron al gobierno griego de irresponsabilidad.

Foto: Escasez de combustibles: el último síntoma de la crisis financiera que asuela a Grecia.

Por Nicolás Nagle *
Desde Bruselas
Desde su concepción, la Unión Europea se basó en la solidaridad de los países miembros más ricos con los Estados más pobres y en el libre comercio dentro de Europa. La fórmula funcionó en épocas de relativo crecimiento económico. Pero con la llegada de la crisis, las bases de la UE comienzan a resquebrajarse. Ahora los gobiernos de los países miembros intentan que sus vecinos carguen con los costos de la crisis.
En estos días, Grecia es el principal chivo expiatorio. El recientemente electo gobierno del socialista George Papandreou heredó de la anterior administración conservadora un déficit público de 12,7 por ciento del PBI y una deuda de 113 por ciento. Las cifras salieron a la luz cuando se supo que el anterior gobierno las había ocultado. Papandreou, lejos de ser recompensado por su honestidad al declarar el verdadero estado de las cuentas públicas, fue castigado por las agencias de rating, que aumentaron el riesgo país de Grecia, lo cual dificulta el acceso a crédito y aumenta los intereses a pagar –este año Atenas planea pedir prestado 53,2 billones de euros para mantener al Estado funcionando–. En los últimos años, la economía griega creció en gran medida por el fácil acceso al crédito proporcionado por la membrecía en la eurozona. Esto aumentó el consumo interno a niveles que a la larga resultaron insostenibles.
En Bruselas y en las capitales de los países miembros se teme que si Grecia entra en default, otras naciones de la eurozona sigan el mismo camino. En última instancia, podría peligrar la viabilidad del euro.
Para salir al cruce de la situación, los ministros de finanzas de la UE se reunieron el lunes y martes en Bruselas. Se esperaba que los gobiernos se comprometieran a dar ayuda financiera a Grecia en caso de ser necesario. Sin embargo, en el encuentro no primó la solidaridad. Acusaciones de irresponsabilidad llovieron sobre el gobierno griego. La carga la encabezaron los ministros de finanzas de Alemania, Austria y Suecia, que pidieron más recortes presupuestarios.
El ministro de Finanzas griego, Giorgos Papaconstantinou, se defendió diciendo que estaba en camino un plan para reducir el déficit público en un 4 por ciento durante este año –una cifra enorme–. Entre las medidas se encuentra un congelamiento de salarios públicos, reforma del sistema de previsión social y aumento de impuestos. Atenas no puede recurrir a la devaluación de su moneda, ya que no tiene control sobre el euro. Francia consideró que las medidas eran suficientes y que presionar por más podría ocasionar un descalabro social en Grecia. Ya ha habido huelgas y movilizaciones por parte de empleados públicos en contra de las medidas. Grupos de agricultores han bloqueado las carreteras para protestar contra el recorte de subsidios. El jueves, el ministro Papaconstantinou no pudo entrar en su oficina debido a que los funcionarios le bloquearon el acceso. Incluso ha habido ataques a bancos con bombas incendiarias y policías asesinados por parte de grupos radicales. Todo esto, antes de que las medidas de recortes presupuestarios sean realmente implementadas. En Grecia, los imperativos del mercado parecen chocar de frente con la clase trabajadora.
También hay contradicciones entre los intereses de los países miembros. El gobierno alemán cree que las medidas propuestas por Atenas no son suficientes y presiona a Papandreou para que vaya por más. El mayor miedo de la canciller Angela Merkel es tener que salir al rescate de Grecia con dinero de contribuyentes alemanes. En el pasado, Alemania ha sido el mayor contribuyente hacia los países más pobres de la UE. A cambio, los alemanes ganaban acceso a nuevos mercados –vitales para su economía exportadora–, al mismo tiempo que perseguían el objetivo político de construir una Europa unida.
Pero eso era antes, durante la época de vacas gordas. Ahora, Alemania tiene sus propias preocupaciones, con una economía estancada que en el 2009 sufrió la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial. El descontento popular está poniendo a prueba la administración de Merkel. En estas condiciones, destinar dinero de contribuyentes alemanes para salvar a Grecia es considerado un suicidio político. En Bruselas, se daba por descontado que Berlín ayudaría financieramente a Grecia en caso de ser necesario. Esta creencia no tenía en cuenta la oposición de la población alemana a dicha medida. Sin embargo, de llegar el momento, Berlín podría considerar ayudar a Atenas como un sacrificio necesario para salvar el euro.
Sin embargo, Grecia parece haberse transformado en chivo expiatorio para explicar todos los males de la eurozona. Alemania, primera en presionar por recortes presupuestarios, fue también la primera en incumplir los límites del Pacto de Estabilidad. Unicamente trece de los dieciséis países de la eurozona cumplen con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que limita el déficit fiscal a 3 por ciento del PBI y la deuda a 60 por ciento. “Ha habido un considerable esfuerzo en la Unión Europea por esconder sus propias responsabilidades detrás de Grecia”, dijo Papandreou.
La situación en Grecia es la última de una serie de acontecimientos que han resquebrajado los fundamentos de la UE luego de que Europa fuera golpeada por la crisis económica. Además de la falta de solidaridad con Grecia, también se ha erosionado el principio de libre comercio entre los países miembros de la Unión. El proteccionismo, que durante el período de crecimiento económico se creía cosa del pasado, está de regreso. Ahora los países miembros están aplicando medidas para evitar despidos en su territorio en un intento de que los costos de la crisis sean cargados por sus vecinos.
Debido a que la UE abolió las aduanas entre los países miembros, los subsidios se han convertido en el mecanismo proteccionista más utilizado. Las medidas se han aplicado principalmente en sectores que emplean muchos trabajadores, como la industria del automóvil y transporte. Una “carrera de subsidios” se dio cuando Merkel decidió darle un préstamo de 1,5 billones de euros a General Motors a cambio de que no cerrara ninguna fábrica en Alemania, lo cual significaba que otras plantas cerrarían en los otros países en donde GM mantenía operaciones –España, Reino Unido, Suecia, Polonia y Bélgica–. Como respuesta, comenzó una carrera de subsidios en la cual los Estados competían por otorgar cantidades mayores de dinero que sus vecinos a cambio de que no cerraran las fábricas en sus países. Sucesos similares han ocurrido en otros sectores y de seguir la actual coyuntura económica se corre el riesgo de que se multipliquen.
Para salir de la crisis, la UE depende en gran medida de la velocidad con la que se produzca la recuperación económica. Pero las cifras más recientes no han sido positivas al respecto, ya que el PBI del cuarto trimestre del 2009 creció únicamente 0,1 por ciento. Los líderes europeos enfrentan la contradicción del imperativo de los mercados por poner las cuentas fiscales en orden frente a la necesidad de estimular la economía mediante dinero público. Pero para acceder al dinero, los Estados deben mantener su acceso al crédito –que debido al desequilibrio generalizado en las cuentas fiscales se vuelve cada vez más difícil–. A su vez, las medidas de estímulo económico de un país –como en el caso de los subsidios– muchas veces chocan con los intereses de otra nación vecina. La situación podría llevar a que las naciones de la UE deban renunciar a las tasas de crecimiento de períodos anteriores, lo cual aumentaría el descontento de la población, que vería su estándar de vida severamente afectado. Una vez más, parafraseando un famoso manifiesto, un espectro parece cernirse sobre Europa...

sábado, 6 de febrero de 2010

La caricatura (por Paz)


La crisis desde la sufrida perspectiva de un banquero

Por EUROPA PRESS
No hará más aportaciones a la pensión de 79 millones de Francisco González, quien renuncia también a una indemnización de 93,7 millones El consejo de administración de BBVA ha decidido congelar tanto las aportaciones al plan de pensiones como el salario de su presidente, Francisco González, así ...
No hará más aportaciones a la pensión de 79 millones de Francisco González, quien renuncia también a una indemnización de 93,7 millones
MADRID, 5 (EUROPA PRESS)
El consejo de administración de BBVA ha decidido congelar tanto las aportaciones al plan de pensiones como el salario de su presidente, Francisco González, así como eliminar las indemnizaciones por cese para los consejeros ejecutivos, según consta en la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) con motivo de la convocatoria de la junta general de accionistas del 12 de marzo.
El BBVA considera que estas medidas, con las que reduce los costes en ejecutivos 'top' del grupo, son acordes con las nuevas exigencias internacionales en materia de retribuciones al sector financiero, -a pesar de ser uno de los pocos bancos internacionales que no ha pedido ayudas al Gobierno y que, por lo tanto, es plenamente soberano en sus decisiones retributivas-, "y se han hecho respetando los compromisos contractuales existentes, que son ineludibles y transparentes", informaron a Europa Press en fuentes financieras.
En concreto, la entidad ha suprimido las indemnizaciones por cese de sus consejeros ejecutivos, los denominados blindajes, lo que le propiciaría un ahorro teórico de 178 millones de euros. De este modo, Francisco González 'renuncia' a los 93,70 millones a que tenía derecho si la entidad decidía prescindir sin causa justificada de sus servicios.
La medida afectaría fundamentalmente al consejero delegado de la entidad, Angel Cano, quien mantiene el esquema de jubilación anticipada, estándar para todos los empleados del banco, consistente en un 75% del salario pensionable antes de cumplir los 55 años y un 85% después de los 55 años.
Asimismo, se reducen considerablemente las obligaciones en materia de previsión (pensiones). En el caso del presidente, tras la aportación de 7 millones de euros en 2009 (inferior en un 30% a la de 2008) el banco ya no hará más aportaciones, dado que el 19 de octubre del pasado año González ya cumplió 65 años, "motivo por el cual el grupo no considera lógico seguir realizando dotaciones a su plan de pensiones una vez superada su edad legal de jubilación", explicaron a Europa Press las mismas fuentes.
Mediante esta práctica, pionera en España, la pensión resultante, cuya cuantía asciende a 79 millones de euros -engloba las cantidades provisionadas durante su trayectoria de 14 años al frente de BBVA- se congela en una póliza de seguros cuyas prestaciones no podrán ser percibidas hasta que el presidente del consejo cese en sus funciones ejecutivas. De este modo, el BBVA ya no tiene que asumir ningún tipo de riesgo, como los biométricos (tablas de mortalidad), tipos de interes, salariales, etc. Los estatutos de BBVA dictaminan la edad máxima de jubilación para su presidente en los 70 años.
Por su parte, la dotación declarada por el banco para la pensión de Angel Cano asciende a 13 millones de euros e incluye todos los compromisos anteriores a su nombramiento en septiembre como consejero delegado tras 18 años de carrera en BBVA.
REDUCCIÓN DE SALARIOS.
Además, el nuevo esquema retributivo de BBVA modera los componentes salariales de sus consejeros ejecutivos, de modo que en 2010 los salarios fijos se vuelven a congelar por tercer año consecutivo y se reducen las retribuciones variables.
En el caso del presidente, que en 2009 percibió una remuneración global de 5,3 millones de euros, su sueldo fijo se mantiene en 1,9 millones. Además, González recibió en 2009 una retribución variable de 3,4 millones, cifra inferior en un 1% a la de 2008 y en un 11% a la de 2007.
Respecto a Angel Cano, en 2009 percibió un salario de 800.000 euros, cifra que refleja su remuneración fija como director de Recursos de BBVA durante los primeros nueve meses del año y como consejero delegado a partir del 29 de septiembre. En 2010 recibirá un salario fijo de 1,25 millones de euros, cifra inferior a los 1,4 millones percibidos en 2008 por su antecesor en el cargo, José Ignacio Goirigolzarri. El pasado ejercicio, Cano percibió una retribución variable de 1,4 millones de euros. En conjunto, la retribución de Cano es aproximadamente un 20% inferior a la de Goirigolzarri.
La información entregada a la CNMV revela también que el monto final de la pensión nominal de Goirigolzarri asciende a 68 millones de euros, si bien el banco ya informó en su momento que el ex consejero delegado había optado por percibir 3 millones de euros al año acogiéndose al modelo de renta periódica.
También refleja que los miembros del comité de dirección de BBVA que no forman parte del consejo de administración se redujeron su salario en conjunto en un 9%, a 6,2 millones de euros, y su retribución variable en un 19% a 10,8 millones de euros.
PLAN DE RETRIBUCIÓN VARIABLE EN ACCIONES.
Según informaron a Europa Press en fuentes financieras, la política de contención salarial puesta en marcha por la entidad se extenderá también al plan de retribución variable plurianual en acciones 2010-2011, que afecta a un total de 2.200 directivos y que mantendrá el mismo número de títulos que el anterior programa.
Este plan consiste en la asignación de un determinado número de "unidades" a cada beneficiario, que podrán dar lugar a la entrega de acciones de BBVA a la finalización del mismo.
El número de títulos a entregar dependerá de la evolución de la variable TSR (Total Shareholder Return) que mide el retorno de la inversión para el accionista como suma de la revalorización de la acción más los dividendos de 18 entidades de referencia, entre las que figuran Santander, BNP Paribas, Credit Agricole, Société Générale, Deutsche Bank, Commerzbank, HSBC, Barclays, Royal Bank of Scotland, Credit Suisse, UBS, Bank of América, JP Morgan Chase y Wells Fargo.
Para la obtención de las acciones, los beneficiarios deberán permanecer en activo en algunas de las empresas del grupo BBVA en la fecha de liquidación del programa, excepto si se han prejubilado, y obtener una evaluación media determinada. A Gorigolzarri, beneficiario también de este plan, se le prorratearán las acciones asignadas.

martes, 27 de octubre de 2009

Bancos, aseguradoras y fondos de inversión

EE.UU. propone que en la quiebra de gigantes financieros los rivales asuman el rescate
Washington, 27 oct (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos y el comité financiero de la cámara baja propusieron hoy que cuando un gigante de Wall Street esté a punto de quebrar sean sus rivales y no los contribuyentes los que paguen por su rescate o desmantelamiento.
La idea es el eje central de un proyecto de ley que establece un mecanismo para lidiar con las entidades financieras que son tan grandes que su hundimiento haría temblar a todo el sector y a la propia economía estadounidense.
El problema está latente desde septiembre del año pasado, cuando la bancarrota del banco de inversión Lehman Brothers llevó al entramado financiero mundial al borde del colapso, según ha reconocido el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
El Gobierno y los legisladores proponen dar a las autoridades más poder para vigilar e intervenir a las entidades financieras que suponen un riesgo para el sistema. Además de bancos, en la lista podrían estar aseguradoras o, incluso, fondos de inversión.
Si pese a esos cuidados, una de ellas falla, el Gobierno podrá desmantelarla fuera del sistema tradicional de bancarrota, que es lento y complejo.
El nuevo sistema es más flexible, según la propuesta, de forma que "se evite el contagio (a otras compañías) y los trastornos al sistema entero y a la economía en general".
La Corporación Federal de Seguro de los Depósitos Bancarios (FDIC) intervendrá la empresa y los costos de hacerlo caerán primero en sus accionistas y acreedores, y segundo en sus rivales.
El Gobierno dividirá el precio del rescate entre todas las compañías financieras con más de 10.000 millones de dólares en activos.
"Seguimos el modelo de 'quien contamina paga', por el cual la industria financiera tiene que pagar por sus errores, no los contribuyentes", dice la propuesta.
Los legisladores y la Administración de Barack Obama pretenden impedir que se repita una situación en la cual el erario público tiene que poner sobre la mesa 700.000 millones de dólares para salvar a la banca, una medida muy impopular en el país.
Pese a los nuevos poderes que da a las agencias reguladoras, la propuesta no va lo lejos que habían pedido algunos expertos.
Los ex presidentes de la Reserva Federal Alan Greenspan y Paul Volcker abogan por partir los grandes bancos para facilitar su regulación y minimizar el impacto de sus posibles problemas sobre el sector financiero en general.
La crisis ha agravado el problema, pues ha fomentado que los bancos sobrevivientes engullan a sus rivales más débiles.
En Estados Unidos, las cuatro mayores entidades financieras -Bank of America, JPMorgan Chase, Citigroup y Wells Fargo- poseen la mitad de los activos bancarios del país, frente al 27% de 2002, según un análisis del Instituto de Política Económica de Washington.
No obstante, tanto el departamento del Tesoro como la Reserva Federal han destacado las dificultades de intentar dividir a esos gigantes.
La propuesta también contempla la creación de un Consejo de Supervisión de los Servicios Financieros, que identificará "a las compañías y actividades que representan una amenaza para la estabilidad financiera, y las someterá a regulación, normas y vigilancia prudenciales más estrictas".
En ese Consejo se sentarán representantes de las distintas agencias reguladoras y en él llevará la voz cantante la Reserva Federal (FED).
La Fed podrá actuar motu proprio si sus colegas "no actúan rápidamente para resolver los problemas identificados por el Consejo", explica el borrador.
La propuesta presentada hoy por el Gobierno y el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes es uno de los frentes abiertos para impulsar una reforma financiera profunda, cuyo objetivo es evitar otra crisis como la actual.
Hoy ese Comité aprobó por 67 votos a favor y uno en contra otro proyecto de ley que coloca a los fondos de inversión de riesgo (hedge funds) por primera vez bajo la supervisión de la Comisión del Mercado de Valores (SEC).

domingo, 25 de octubre de 2009

Archivo: El mundo de los grandes secretos

No aprenden

Por Juan Gelman
Se escucha a líderes de los países desarrollados declamar que ha tocado fondo la crisis económica global. Para el presidente Obama ha terminado, aunque el número de desocupados en EE.UU. alcanzó en pocos meses la cifra record real del 16,9 por ciento de la fuerza laboral (foro.univision.com, 27-9-09). Se saldrá del pozo con lentitud, atenúan, y la Organización de Cooperación y De-sarrollo Económico (OCDE) ha dado a conocer indicadores alegres: “Ahora son visibles las claras señales de recuperación de todas las economías más importantes, en particular de Italia y Francia”, afirma (www.oecd.org, septiembre 2009). Alan Greenspan, ex director de la Reserva Federal y considerado un mago de las finanzas, pronostica una tasa de crecimiento del 3 por ciento para su país. Aparece la luz al final del túnel. O más bien parece que aparece: los que derraman optimismo hoy son los mismos que decían en 2008 que todo estaba bien, que nada había que temer y que el peligro de una depresión era inexistente.
El Banco de Pagos Internacionales (BPI) –del que muy poco y nada se habla– tiene otras opiniones que merecen atención. Este banco central de los bancos centrales del mundo coordina sus operaciones a nivel global y es la institución financiera más prestigiosa del planeta. No rinde cuentas a ningún gobierno y a su sede en Basilea acuden cada dos meses los representantes de los bancos centrales para analizar la situación imperante. El BPI les garantiza “una confidencialidad y un secreto que superan a los de cualquier banco clasificado triple A” (James Calvin Baker, The Bank for International Settlements, Greenwood Publishing Books, 2002). Conviene tomar en cuenta sus advertencias, sobre todo porque acostumbra no equivocarse: ha insistido en la presencia de graves desequilibrios del sistema financiero global desde el año 2003, pero no conmovió a quienes estaban ocupados en acumular ganancias fabulosas con infatigable rapacidad.
El BPI señaló en su informe más reciente que se corre el peligro de que estallen otras burbujas financieras, más graves aún que la inmobiliaria que llevó a la Casa Blanca a destinar billones de dólares al salvamento de los bancos. Señala, entre otras cosas, que la inversión en mercados derivativos había aumentado un 16 por ciento en el segundo trimestre de 2009, lo cual entraña “grandes riesgos sistemáticos” en el sector financiero internacional (www.bis.org, 14-9-09). El especialista Andrew Gavin Marshall subraya que al día siguiente de la publicación de este informe el ex jefe del departamento económico del BPI, William White, avisó que las acciones del gobierno estadounidense “para socorrer a la economía a corto plazo podrían estar sembrando las semillas de crisis futuras” y acarrear una recesión aún más profunda y prolongada (www.global research.ca, 8-10-09).
El llamado “paquete de estímulo económico” de la Casa Blanca no es pequeña cosa. “El gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal invirtieron, prestaron o destinaron 12,8 billones de dólares (al salvamento), suma 14 veces superior al efectivo circulante. El PBI del país fue de 14,2 billones en el 2008” (www.blo om berg.com, 31-3-09). Esta evaluación fue en marzo. Cuatro meses después, el monto del paquete llegaba casi al doble. Los bancos más importantes utilizaron la ayudita para consolidarse, comprar bancos más pequeños y absorber unidades productivas. También los destinaron a especular y a inflar las cotizaciones de la Bolsa. Movidos por una sed insaciable del beneficio máximo, no quieren aprender nada de la crisis actual y la burbuja crece.
Gerald Celente dirige el Trends Research Institute (Instituto de Investigación de Tendencias) y suele acertar con sus análisis: predijo el derrumbe de la Bolsa de 1987, la implosión de la Unión Soviética, la crisis económica rusa de 1998, la recesión del 2001, el colapso del mercado inmobiliario de 2007, entre otras cosas. De él dijo el New York Post: “Si Nostradamus viviera, le sería muy difícil competir con Celente”. En mayo pasado anunció que se avecina “la Madre de todas las burbujas” provocada por “el paquete de estímulo”, que definió así: “Dólares fantasmales, impresos en aire inconsistente, respaldados por nada y produciendo casi nada” (geraldcelentechannel.blogspot.com, 13-5-09). Cuando esa burbuja estalle no habrá recursos para inflar otra y Celente piensa que esto podría empujar a EE.UU. a lanzar una guerra de proporciones impensables. ¿Será por eso que Obama enviará otros 45.000 efectivos a Afganistán, elevando el número de sus tropas a más de 100.000 (www.telegraph.co.uk, 14-10-09)? ¿Para combatir a los menos de 100 terroristas de Al Qaida que, según estimaciones de la Casa Blanca, siguen allí? (AP, 6-10-09). Qué desperdicio.
//

Banqueros: se pagaron a sí mismos dineros públicos (2008)

By Bradley Keoun
Oct. 24 (Bloomberg) -- Citigroup Inc. and Bank of America Corp. paid top executives an average of $18.2 million each last year as the banks accepted $90 billion of bailout funds, records from Treasury Department paymaster Kenneth Feinberg show.
Citigroup paid $390.2 million to 21 people, an average of $18.6 million each, the records released Oct. 22 show. Bank of America paid $227.8 million to 13 executives, or $17.5 million apiece, according to Feinberg, who didn’t name them. The review excluded top-paid employees from 2008 who have since left.
Average pay for managers at the two banks was almost double that of the other five bailed-out companies reviewed by Feinberg. He ordered 2009 pay cuts averaging more than 50 percent for 136 executives at the seven firms after President Barack Obama said “it does offend our values” when company executives “pay themselves huge bonuses even as they continue to rely on taxpayer assistance.”
Overall, the employees whose pay was reviewed by Feinberg will get $339.7 million this year, or an average of $2.5 million. The totals for 2008 and 2009 were derived using figures Feinberg provided on the dollar amount and percentage decline between the two years.
Citigroup spokesman Stephen Cohen and Bank of America spokesman Scott Silvestri declined to comment.
Feinberg cut the Citigroup executives’ pay by $272 million, or 70 percent, from last year. They’ll still get $118.4 million this year, or an average of $5.6 million each. Most of the pay is in the form of restricted stock, complying with a Feinberg requirement that the companies encourage executives to focus on long-term performance.
Pandit’s $1 Pay
Citigroup’s 2009 total includes $1 for Chief Executive Officer Vikram Pandit, 52, who in January volunteered to slash his pay after getting $10.8 million in 2008.
Feinberg stipulated “$0” in pay for Andrew Hall, the former head of Citigroup’s energy-trading unit, who was paid about $100 million in 2008. Citigroup agreed earlier this month to sell the unit, Phibro LLC, to Occidental Petroleum Corp., which will foot Hall’s 2009 tab.
Citigroup sought aid from the Treasury Department last year as it posted a record net loss of $27.7 billion.
Citigroup previously had only disclosed the 2008 pay for Pandit, former Chief Financial Officer Gary Crittenden and Citi’s three other highest-paid officers, former Asia head Ajay Banga, trading chief James Forese and Vice Chairman Stephen Volk. The five of them made a combined $56 million, or an average of $11.2 million each.
Bank of America
Charlotte, North Carolina-based Bank of America will pay the 13 top executives a total of $78.6 million in 2009, according to Feinberg. While the total is down by 66 percent from last year, the executives will still get an average of about $6 million each.
CEO Kenneth Lewis, 62, who plans to step down at the end of the year, is working for free this year.
He still stands to collect pension benefits that earlier this year were valued at $53.2 million, David Schmidt, senior consultant at James F. Reda & Associates, a New York compensation consulting firm, said Oct. 1. Lewis also has accumulated common shares worth about $57 million, deferred compensation of about $10 million and restricted stock of about $5 million, Schmidt said.
The other five companies reviewed by Feinberg were GMAC LLC, American International Group Inc., General Motors Corp, Chrysler Group and Chrysler Financial.
The 22 GMAC executives covered by Feinberg’s review will get an average $3.17 million in 2009 pay, while AIG’s 13 top executives will average $2.42 million. The average was $1.1 million at General Motors, $507,424 at Chrysler Group and $310,506 at Chrysler Financial.
The highest approved pay among all the covered executives was $10.5 million for Robert Benmosche, the CEO of AIG, whose bailout totals $182 billion.
To contact the reporter on this story: Bradley Keoun in New York at bkeoun@bloomberg.net. Last Updated: October 24, 2009 00:00 EDT

Ver para creer: "Un banquero bueno"

The Man Who Could Salvage Wall Street
By Rick Newman Rick Newman – Fri Oct 9, 1:26 pm ET
Are all bankers evil? Maybe not. Over the past year, it's become fashionable to trash Wall Street for unbridled greed and the rapacious use of billions in taxpayer bailout funds. Much of the outrage is justified, since Wall Street firms like Bear Stearns, Lehman Brothers, Merrill Lynch, and Citigroup stoked the flames that nearly torched the entire economy. But there's been rough justice for a few of those firms, now either defunct or de facto wards of the state.

sábado, 10 de octubre de 2009

Stiglitz pide impuesto financiero para que responsables de crisis paguen precio

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz pidió hoy imponer un impuesto a las transacciones financieras para evitar el comportamiento disfuncional de los mercados y ayudar a pagar el daño de la crisis sobre los pobres.

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz pidió hoy imponer un impuesto a las transacciones financieras para evitar el comportamiento disfuncional de los mercados y ayudar a pagar el daño de la crisis sobre los pobres.
"El sector financiero contaminó la economía global con activos tóxicos y ahora deben limpiarla", dijo el premio Nobel de Economía estadounidense en una rueda de prensa en el marco de la Asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Estambul (Turquía).
Stiglitz mencionó que ese impuesto debería cubrir todo tipo de activos y afirmó que la recaudación podría destinarse a ayudar a los países pobres que fueron las "víctimas inocentes" de la crisis.
Mencionó que a principios de este año Washington aprobó "en una hora" un paquete de estímulo de 700,000 millones de dólares, el equivalente al total de ayuda externa global en una década.
Dijo que eso invalida el argumento de que no hay dinero para el desarrollo."Lo que uno se pregunta es quién está más necesitado, los países en desarrollo o los banqueros estadounidenses", subrayó.
Indicó, por lo demás, que el nuevo motor de crecimiento global podría ser una "economía verde" con inversiones en energías renovables y negociación de emisiones de carbono, entre otras cosas.
Afirmó, también, que el sistema financiero de EEUU sigue en una situación "precaria" y afirmó que para "la mayoría" de estadounidenses la recesión no se ha acabado.
Insistió en que "se han reestructurado un número relativamente pequeño de hipotecas y el programa para reestructurarlas no ha funcionado muy bien".
Se refirió, además, a la "persistencia" de elevados niveles de desempleo, lo que en su opinión invalida la teoría oficial de que la recesión ha acabado.
"En la realidad, para la mayor parte de los estadounidenses la recesión no ha acabado", afirmó Stiglitz, quien recordó que la tasa de desempleo, en el 9.8 por ciento, sigue aumentando.
La teoría ampliamente aceptada es que la recuperación de los mercados laborales es posterior a la recuperación del crecimiento, una teoría con la que Stiglitz dijo estar de acuerdo, aunque insistió en que ese no es el asunto verdaderamente importante.
"Lo importante", según el Premio Nobel de Economía, es que si EEUU no crece a una tasa de al menos el 3.3 por ciento no será capaz de crear puestos de trabajo.
El FMI pronosticó esta semana que EEUU se contraerá un 2.7 por ciento este año y crecerá un 1.5 por ciento el que viene.
"Ese crecimiento no es lo suficientemente robusto", explicó el profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York), quien destacó que las estadísticas de desempleo de EEUU "no dan una buena visión de lo que realmente está sucediendo".
"Si no estás buscando trabajo no estás desempleado, aunque el motivo sea que has dejado de buscarlo porque no hay empleos", afirmó.
Subrayó que "si aceptas un trabajo a media jornada tampoco estás desempleado".Afirmó que un indicador más amplio que incluye a los que han dejado de buscar trabajo y a los que tienen empleo a media jornada muestra que la tasa de desempleo está en el 17 por ciento.
"La situación en el mercado laboral es realmente mala", dijo.A eso hay que añadir, además, otro dato igualmente preocupante, el de que la mayoría de los estadounidenses afrontan esta crisis peor que la crisis anterior que tuvo lugar en el año 2000.
"Los ingresos medios de los hogares eran un cuatro por ciento más bajos en el 2007 que en el 2000", explicó Stiglitz, quien señaló que los estadounidenses fueron capaces de mantener su nivel de vida a fuerza de endeudamiento.
Pero, en su opinión, a partir de ahora tendrán que acostumbrarse a vivir "dentro de sus posibilidades" y no está claro todavía cuáles serán las repercusiones de eso para la economía global, que en los últimos años ha estado sustentada en gran medida por el inagotable apetito de los consumidores estadounidenses.
El economista recordó que esta crisis ha destruido el principal activo de los estadounidenses, la vivienda, que ha sufrido una fuerte depreciación.
Afirmó, por lo demás, que existe la teoría cada vez más extendida de que el dólar será incapaz de mantener su actual estatus de divisa reserva, y que conviene abrir una discusión multilateral sobre las alternativas. (Agencias)

martes, 22 de septiembre de 2009

Brasil: breve evaluación de la crisis

La crisis hizo aumentar la concentración bancaria en Brasil
2 horas, 36 minutos
Río de Janeiro, 22 sep (EFE).- Las compras de instituciones financieras que siguieron a la crisis mundial aumentaron la concentración bancaria en Brasil hasta el punto que los 10 mayores bancos acaparan el 88,9% de los activos, según estadísticas del Banco Central divulgadas hoy por la prensa.

Según un informe que publica hoy el diario Folha de Sao Paulo, la participación de los 10 mayores bancos en el total de activos financieros del país saltó del 80,7% en septiembre de 2007, al 84,3% en septiembre de 2008 y luego al 88,9% en junio de este año.
Si se tiene en cuenta sólo a los 5 mayores bancos, esa concentración pasó del 66,3% del total de los activos en septiembre del año pasado al 77,4% en junio de 2009.
Entre las negociaciones registradas en el último año destacaron la fusión del Itaú con el Unibanco para crear el mayor banco privado de América Latina y la adquisición del Nossa Caixa, que le permitió al estatal Banco do Brasil reasumir su condición de mayor banco latinoamericano entre privados y públicos.
Según el diario, pese a que la crisis no causó quiebras de bancos en Brasil como en otros países, muchas instituciones pequeñas perdieron espacio frente a los mayores debido a las dificultades que enfrentaron para acceder a crédito.
De acuerdo con los datos del Banco Central, los mayores bancos brasileños en volumen de activos son el Banco do Brasil, con 583.330 millones de reales (unos 324.072 millones de dólares al cambio actual), y el Itaú-Unibanco, con 576.570 millones de reales (320.317 millones de dólares).
Les siguen el Bradesco (425.960 millones de reales o 236.644 millones de dólares) y el Santander Brasil (332.620 millones de reales o 184.789 millones de dólares).