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sábado, 20 de febrero de 2010

Castigan a grecia por no mentir a la comunidad internacional ni a su población

LA UE CASTIGA AL GOBIERNO DE GRECIA POR REVELAR LOS NUMEROS DEL DEFICIT HEREDADO
La crisis agrieta la unidad europea
Se esperaba que los gobiernos europeos se comprometieran a dar ayuda financiera a Grecia. Sin embargo, en Bruselas no primó la solidaridad y Alemania, Austria y Suecia acusaron al gobierno griego de irresponsabilidad.

Foto: Escasez de combustibles: el último síntoma de la crisis financiera que asuela a Grecia.

Por Nicolás Nagle *
Desde Bruselas
Desde su concepción, la Unión Europea se basó en la solidaridad de los países miembros más ricos con los Estados más pobres y en el libre comercio dentro de Europa. La fórmula funcionó en épocas de relativo crecimiento económico. Pero con la llegada de la crisis, las bases de la UE comienzan a resquebrajarse. Ahora los gobiernos de los países miembros intentan que sus vecinos carguen con los costos de la crisis.
En estos días, Grecia es el principal chivo expiatorio. El recientemente electo gobierno del socialista George Papandreou heredó de la anterior administración conservadora un déficit público de 12,7 por ciento del PBI y una deuda de 113 por ciento. Las cifras salieron a la luz cuando se supo que el anterior gobierno las había ocultado. Papandreou, lejos de ser recompensado por su honestidad al declarar el verdadero estado de las cuentas públicas, fue castigado por las agencias de rating, que aumentaron el riesgo país de Grecia, lo cual dificulta el acceso a crédito y aumenta los intereses a pagar –este año Atenas planea pedir prestado 53,2 billones de euros para mantener al Estado funcionando–. En los últimos años, la economía griega creció en gran medida por el fácil acceso al crédito proporcionado por la membrecía en la eurozona. Esto aumentó el consumo interno a niveles que a la larga resultaron insostenibles.
En Bruselas y en las capitales de los países miembros se teme que si Grecia entra en default, otras naciones de la eurozona sigan el mismo camino. En última instancia, podría peligrar la viabilidad del euro.
Para salir al cruce de la situación, los ministros de finanzas de la UE se reunieron el lunes y martes en Bruselas. Se esperaba que los gobiernos se comprometieran a dar ayuda financiera a Grecia en caso de ser necesario. Sin embargo, en el encuentro no primó la solidaridad. Acusaciones de irresponsabilidad llovieron sobre el gobierno griego. La carga la encabezaron los ministros de finanzas de Alemania, Austria y Suecia, que pidieron más recortes presupuestarios.
El ministro de Finanzas griego, Giorgos Papaconstantinou, se defendió diciendo que estaba en camino un plan para reducir el déficit público en un 4 por ciento durante este año –una cifra enorme–. Entre las medidas se encuentra un congelamiento de salarios públicos, reforma del sistema de previsión social y aumento de impuestos. Atenas no puede recurrir a la devaluación de su moneda, ya que no tiene control sobre el euro. Francia consideró que las medidas eran suficientes y que presionar por más podría ocasionar un descalabro social en Grecia. Ya ha habido huelgas y movilizaciones por parte de empleados públicos en contra de las medidas. Grupos de agricultores han bloqueado las carreteras para protestar contra el recorte de subsidios. El jueves, el ministro Papaconstantinou no pudo entrar en su oficina debido a que los funcionarios le bloquearon el acceso. Incluso ha habido ataques a bancos con bombas incendiarias y policías asesinados por parte de grupos radicales. Todo esto, antes de que las medidas de recortes presupuestarios sean realmente implementadas. En Grecia, los imperativos del mercado parecen chocar de frente con la clase trabajadora.
También hay contradicciones entre los intereses de los países miembros. El gobierno alemán cree que las medidas propuestas por Atenas no son suficientes y presiona a Papandreou para que vaya por más. El mayor miedo de la canciller Angela Merkel es tener que salir al rescate de Grecia con dinero de contribuyentes alemanes. En el pasado, Alemania ha sido el mayor contribuyente hacia los países más pobres de la UE. A cambio, los alemanes ganaban acceso a nuevos mercados –vitales para su economía exportadora–, al mismo tiempo que perseguían el objetivo político de construir una Europa unida.
Pero eso era antes, durante la época de vacas gordas. Ahora, Alemania tiene sus propias preocupaciones, con una economía estancada que en el 2009 sufrió la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial. El descontento popular está poniendo a prueba la administración de Merkel. En estas condiciones, destinar dinero de contribuyentes alemanes para salvar a Grecia es considerado un suicidio político. En Bruselas, se daba por descontado que Berlín ayudaría financieramente a Grecia en caso de ser necesario. Esta creencia no tenía en cuenta la oposición de la población alemana a dicha medida. Sin embargo, de llegar el momento, Berlín podría considerar ayudar a Atenas como un sacrificio necesario para salvar el euro.
Sin embargo, Grecia parece haberse transformado en chivo expiatorio para explicar todos los males de la eurozona. Alemania, primera en presionar por recortes presupuestarios, fue también la primera en incumplir los límites del Pacto de Estabilidad. Unicamente trece de los dieciséis países de la eurozona cumplen con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que limita el déficit fiscal a 3 por ciento del PBI y la deuda a 60 por ciento. “Ha habido un considerable esfuerzo en la Unión Europea por esconder sus propias responsabilidades detrás de Grecia”, dijo Papandreou.
La situación en Grecia es la última de una serie de acontecimientos que han resquebrajado los fundamentos de la UE luego de que Europa fuera golpeada por la crisis económica. Además de la falta de solidaridad con Grecia, también se ha erosionado el principio de libre comercio entre los países miembros de la Unión. El proteccionismo, que durante el período de crecimiento económico se creía cosa del pasado, está de regreso. Ahora los países miembros están aplicando medidas para evitar despidos en su territorio en un intento de que los costos de la crisis sean cargados por sus vecinos.
Debido a que la UE abolió las aduanas entre los países miembros, los subsidios se han convertido en el mecanismo proteccionista más utilizado. Las medidas se han aplicado principalmente en sectores que emplean muchos trabajadores, como la industria del automóvil y transporte. Una “carrera de subsidios” se dio cuando Merkel decidió darle un préstamo de 1,5 billones de euros a General Motors a cambio de que no cerrara ninguna fábrica en Alemania, lo cual significaba que otras plantas cerrarían en los otros países en donde GM mantenía operaciones –España, Reino Unido, Suecia, Polonia y Bélgica–. Como respuesta, comenzó una carrera de subsidios en la cual los Estados competían por otorgar cantidades mayores de dinero que sus vecinos a cambio de que no cerraran las fábricas en sus países. Sucesos similares han ocurrido en otros sectores y de seguir la actual coyuntura económica se corre el riesgo de que se multipliquen.
Para salir de la crisis, la UE depende en gran medida de la velocidad con la que se produzca la recuperación económica. Pero las cifras más recientes no han sido positivas al respecto, ya que el PBI del cuarto trimestre del 2009 creció únicamente 0,1 por ciento. Los líderes europeos enfrentan la contradicción del imperativo de los mercados por poner las cuentas fiscales en orden frente a la necesidad de estimular la economía mediante dinero público. Pero para acceder al dinero, los Estados deben mantener su acceso al crédito –que debido al desequilibrio generalizado en las cuentas fiscales se vuelve cada vez más difícil–. A su vez, las medidas de estímulo económico de un país –como en el caso de los subsidios– muchas veces chocan con los intereses de otra nación vecina. La situación podría llevar a que las naciones de la UE deban renunciar a las tasas de crecimiento de períodos anteriores, lo cual aumentaría el descontento de la población, que vería su estándar de vida severamente afectado. Una vez más, parafraseando un famoso manifiesto, un espectro parece cernirse sobre Europa...

sábado, 6 de febrero de 2010

La caricatura (por Paz)


La crisis desde la sufrida perspectiva de un banquero

Por EUROPA PRESS
No hará más aportaciones a la pensión de 79 millones de Francisco González, quien renuncia también a una indemnización de 93,7 millones El consejo de administración de BBVA ha decidido congelar tanto las aportaciones al plan de pensiones como el salario de su presidente, Francisco González, así ...
No hará más aportaciones a la pensión de 79 millones de Francisco González, quien renuncia también a una indemnización de 93,7 millones
MADRID, 5 (EUROPA PRESS)
El consejo de administración de BBVA ha decidido congelar tanto las aportaciones al plan de pensiones como el salario de su presidente, Francisco González, así como eliminar las indemnizaciones por cese para los consejeros ejecutivos, según consta en la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) con motivo de la convocatoria de la junta general de accionistas del 12 de marzo.
El BBVA considera que estas medidas, con las que reduce los costes en ejecutivos 'top' del grupo, son acordes con las nuevas exigencias internacionales en materia de retribuciones al sector financiero, -a pesar de ser uno de los pocos bancos internacionales que no ha pedido ayudas al Gobierno y que, por lo tanto, es plenamente soberano en sus decisiones retributivas-, "y se han hecho respetando los compromisos contractuales existentes, que son ineludibles y transparentes", informaron a Europa Press en fuentes financieras.
En concreto, la entidad ha suprimido las indemnizaciones por cese de sus consejeros ejecutivos, los denominados blindajes, lo que le propiciaría un ahorro teórico de 178 millones de euros. De este modo, Francisco González 'renuncia' a los 93,70 millones a que tenía derecho si la entidad decidía prescindir sin causa justificada de sus servicios.
La medida afectaría fundamentalmente al consejero delegado de la entidad, Angel Cano, quien mantiene el esquema de jubilación anticipada, estándar para todos los empleados del banco, consistente en un 75% del salario pensionable antes de cumplir los 55 años y un 85% después de los 55 años.
Asimismo, se reducen considerablemente las obligaciones en materia de previsión (pensiones). En el caso del presidente, tras la aportación de 7 millones de euros en 2009 (inferior en un 30% a la de 2008) el banco ya no hará más aportaciones, dado que el 19 de octubre del pasado año González ya cumplió 65 años, "motivo por el cual el grupo no considera lógico seguir realizando dotaciones a su plan de pensiones una vez superada su edad legal de jubilación", explicaron a Europa Press las mismas fuentes.
Mediante esta práctica, pionera en España, la pensión resultante, cuya cuantía asciende a 79 millones de euros -engloba las cantidades provisionadas durante su trayectoria de 14 años al frente de BBVA- se congela en una póliza de seguros cuyas prestaciones no podrán ser percibidas hasta que el presidente del consejo cese en sus funciones ejecutivas. De este modo, el BBVA ya no tiene que asumir ningún tipo de riesgo, como los biométricos (tablas de mortalidad), tipos de interes, salariales, etc. Los estatutos de BBVA dictaminan la edad máxima de jubilación para su presidente en los 70 años.
Por su parte, la dotación declarada por el banco para la pensión de Angel Cano asciende a 13 millones de euros e incluye todos los compromisos anteriores a su nombramiento en septiembre como consejero delegado tras 18 años de carrera en BBVA.
REDUCCIÓN DE SALARIOS.
Además, el nuevo esquema retributivo de BBVA modera los componentes salariales de sus consejeros ejecutivos, de modo que en 2010 los salarios fijos se vuelven a congelar por tercer año consecutivo y se reducen las retribuciones variables.
En el caso del presidente, que en 2009 percibió una remuneración global de 5,3 millones de euros, su sueldo fijo se mantiene en 1,9 millones. Además, González recibió en 2009 una retribución variable de 3,4 millones, cifra inferior en un 1% a la de 2008 y en un 11% a la de 2007.
Respecto a Angel Cano, en 2009 percibió un salario de 800.000 euros, cifra que refleja su remuneración fija como director de Recursos de BBVA durante los primeros nueve meses del año y como consejero delegado a partir del 29 de septiembre. En 2010 recibirá un salario fijo de 1,25 millones de euros, cifra inferior a los 1,4 millones percibidos en 2008 por su antecesor en el cargo, José Ignacio Goirigolzarri. El pasado ejercicio, Cano percibió una retribución variable de 1,4 millones de euros. En conjunto, la retribución de Cano es aproximadamente un 20% inferior a la de Goirigolzarri.
La información entregada a la CNMV revela también que el monto final de la pensión nominal de Goirigolzarri asciende a 68 millones de euros, si bien el banco ya informó en su momento que el ex consejero delegado había optado por percibir 3 millones de euros al año acogiéndose al modelo de renta periódica.
También refleja que los miembros del comité de dirección de BBVA que no forman parte del consejo de administración se redujeron su salario en conjunto en un 9%, a 6,2 millones de euros, y su retribución variable en un 19% a 10,8 millones de euros.
PLAN DE RETRIBUCIÓN VARIABLE EN ACCIONES.
Según informaron a Europa Press en fuentes financieras, la política de contención salarial puesta en marcha por la entidad se extenderá también al plan de retribución variable plurianual en acciones 2010-2011, que afecta a un total de 2.200 directivos y que mantendrá el mismo número de títulos que el anterior programa.
Este plan consiste en la asignación de un determinado número de "unidades" a cada beneficiario, que podrán dar lugar a la entrega de acciones de BBVA a la finalización del mismo.
El número de títulos a entregar dependerá de la evolución de la variable TSR (Total Shareholder Return) que mide el retorno de la inversión para el accionista como suma de la revalorización de la acción más los dividendos de 18 entidades de referencia, entre las que figuran Santander, BNP Paribas, Credit Agricole, Société Générale, Deutsche Bank, Commerzbank, HSBC, Barclays, Royal Bank of Scotland, Credit Suisse, UBS, Bank of América, JP Morgan Chase y Wells Fargo.
Para la obtención de las acciones, los beneficiarios deberán permanecer en activo en algunas de las empresas del grupo BBVA en la fecha de liquidación del programa, excepto si se han prejubilado, y obtener una evaluación media determinada. A Gorigolzarri, beneficiario también de este plan, se le prorratearán las acciones asignadas.

domingo, 31 de enero de 2010

Davos finaliza

By EDITH M. LEDERER, Associated Press Writer Edith M. Lederer, Associated Press Writer – 1 hr 42 mins ago
DAVOS, Switzerland – The world's foremost gathering of business and government leaders wrapped up a five-day meeting Sunday with widespread agreement that a fragile recovery is under way but no consensus on what's going to spur job growth and prevent another global economic meltdown.
In a group of big egos and many power players attending the annual World Economic Forum, there was even some humility and a realization that overcoming the first global financial crisis is uncharted territory.
The gathering of some 2,500 VIPs in this Swiss alpine resort saw much spirited debate on whether more regulation is needed for the financial industry, how to boost sagging global unemployment, and finding ways to ensure the nascent recovery is kept on course through 2010.
The atmosphere of doom and gloom that pervaded last year's forum, which took place at the height of the economic crisis, was replaced this year by a feeling of some satisfaction that a modest recovery is under way but uncertainty about the way forward and how banks should respond.
Deutsche Bank chief Executive Josef Ackermann told an AP-sponsored closing panel that the worst of the financial and economic crisis had been managed "quite successfully" but decision-makers now had a tough choice: "Should we take more risk, be a creative force for growth, or should we focus on security?"
Peter Sands, the CEO of Britain's Standard Chartered Bank, said at the panel that the right balance must be struck "between making a safer banking system and a financial system that can support the sort of dynamism and growth in job creation."
"Get it wrong one way and we risk a new crisis; get it wrong the other way and we'll take the steam out of the recovery and reduce the chances of creating new jobs," he said.
At the same time, Sands said, everyone must have "a degree of humility about what we actually know, and how confident we can be, that the ideas we're going to put in place are going to have the consequences that we thought they were going to have."
At Davos, the pendulum swings between a focus on the economy and other global issues.
The spotlight at past forums has been on celebrity guests like Angelina Jolie and Bono, but this year it fell on the big bankers and government financial regulators. Many participants remarked upon the absence of high-profile figures from the Obama administration. The highest-ranking was Lawrence Summers, director of the White House National Economic Council.
In the keynote speech, French President Nicolas Sarkozy called for a return to ethics and morality in business and gave a broad riposte to free-market capitalism.
Klaus Schwab, the forum's founder, ended the meeting with a call to the business and government leaders to reflect "on values" and social responsibility.
Sarkozy told international bankers and CEOs just what they didn't want to hear: Brace for bonus curbs, tighter banking regulations and new bookkeeping rules. He echoed rallying cries of workers from the United States to Europe and Asia, and hours later, President Barack Obama also called for reforms to Wall Street.
Perhaps the most important meeting was unscheduled. It came Saturday on the sidelines of the forum when government regulators, finance ministers and central bankers from the U.S. and Europe laid out their financial reform plans during a two-hour meeting with bank executives.
Sands called the discussions at this and other meetings "very constructive" but said: "They haven't in a sense solved the issues, but they certainly, I think, pushed them forward."
Ackerman praised the major economic players for expanding their Group of Eight to the Group of 20. He said there should be a Business group of 20 to work alongside them and focus on business issues.
With China and India spurring the global economy, Azim Premji, chairman of Wipro Limited, India, a global communications company, predicted that the difference between growth rates between the developing and developed worlds "are increasingly going to become larger."
The result, he told the AP-sponsored panel, is that richer countries will "more aggressively" invest in emerging markets in order to maintain their own growth, which will be "good for the emerging world."
Muhammad Yunus, managing director of the Grameen Bank, which pioneered microcredit, said in an AP interview that "this is a good time to redesign the entire financial system."
"Big guys are not the big sufferers," he said. "Big sufferers are the small guys who lost their jobs, who lost their food, who lost their livelihood."

viernes, 29 de enero de 2010

Análisis de la crisis global en Davos

Por Mariano Andrade

Los países emergentes siguen apuntalando la reactivación mundial tras haber salido relativamente ilesos de la crisis financiera, aunque no se encuentran exentos de riesgos que pueden hacerlos tambalear, como muestra el caso de China, advirtieron responsables políticos presentes en el Foro de Davos.
Mientras China se encuentra en la mira por presiones inflacionistas y el temor a burbujas especulativas, Brasil afirma tener encauzado un crecimiento sostenible para los próximos años, lo que demuestra que no es posible meter en la misma Bolsa a todos los mercados emergentes, ni siquiera a los BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
"Brasil está teniendo un proceso de crecimiento sostenible, porque se mantienen los fundamentos, cuidando mucho la cuestión monetaria y la cuestión fiscal", dijo este viernes el ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, en el Foro Económico Mundial (WEF) que se celebra en la estación de esquí del este de Suiza.
"No tenemos una preocupación mayor" por la inflación, dijo Mantega, recordando que el alza del índice de precios al consumidor en Brasil fue del 4,31% en 2009 y que la proyección para 2010 es de 4,5%, lo que lo diferencia de China, donde se teme un recalentamiento de la economía.
Pero así como hay diferencias entre los mercados emergentes, también hay similitudes, y riesgos que acechan el crecimiento sostenible de esos países que se codean con las potencias industrializadas en el seno del G20.
"Sería un error pensar que se mantendrá el crecimiento si la economía mundial en su conjunto no logra superar completamente la crisis y restaurar la confianza", indicó en ese sentido el ex presidente mexicano Ernesto Zedillo, hablando de un "gran signo de interrogación" de cara al futuro.
"El mayor riesgo es que no haya una recuperación suficiente de la economía mundial para estimular el comercio", coincidió de su lado Mantega.
Según el vicegobernador del Banco Central de China, Zhu Min, existe el riesgo de que los países emergentes puedan sufrir este año una brusca fuga de capitales si la Reserva Federal estadounidense no endurece su política monetaria. "Todo el mundo está muy preocupado por la dirección que van a tomar los movimientos de capitales. Es un riesgo real este año".
En efecto, las tasas de interés estadounidenses se encuentran actualmente a niveles históricamente bajos, lo que ha vuelto muy barato al dólar y ha hecho que los fondos levantados en esa divisa sean invertidos en gran parte en los mercados de los países en desarrollo, con rendimientos más altos.
Un aumento de las tasas de interés estadounidenses podría provocar una fuga de capitales y por consiguiente una caída de las monedas de los países emergentes como ya fue el caso en Asia en 1997 y 1998.
En el caso de las grandes economías de América Latina, hay dos puntos a favor para enfrentar esta hipótesis: la regulación financiera aplicada tras las crisis de los 90 en México, Argentina y Brasil, y las buenas reservas en divisas de varios países de la región.
"Brasil tomó medidas para mitigar este problema (del dólar infravalorado). Está comprando más reservas, creó una tasa de transacciones financieras que calmó el ingreso de capitales", explicó Guido Mantega, para quien el problema no está resuelto pero está más controlado que en el pasado.
De su lado, el ex gobernador del Banco Central mexicano Guillermo Ortiz, también presente en Davos, recordó que los mercados emergentes que tuvieron una crisis financiera en los 80 ó 90 resistieron mejor a la de 2008 y 2009 gracias a "la fuerte regulación" que se aplicó en aquel momento.
"Todos los mercados emergentes fueron capaces de resistir. Esto me sugiere que debemos aprender de nuestros errores. En el caso de los mercados emergentes, la fuerte regulación se aplicó para evitar este tipo de problemas que llevaron a una crisis", señaló Ortiz.

Obama está en lo correcto: que los bancos paguen impuestos


Los principales bancos, divididos en Davos por la regulación
hace 2 horas 3 mins

Los principales bancos del mundo están en desacuerdo sobre cómo luchar contra los esfuerzos globales para que haya una regulación financiera más dura, con los bancos comerciales y de inversión luchando por llegar a un acuerdo.


Los altos ejecutivos de los mayores bancos europeos y estadounidenses han sostenido conversaciones entre bambalinas sobre su respuesta, dijeron fuentes cercanas a las negociaciones, pero el acuerdo se ha mostrado esquivo.
Los reguladores y los encargados de las políticas, en tanto, parecieron haber encontrado un terreno común en el Foro Económico Mundial en el centro de esquí de Davos, en Suiza, concordando en la necesidad de asegurar que los cambios en la normativa financiera -desde el sueldo de los banqueros hasta las actividades de los prestamistas- sean globales, y no unilaterales.
El foro anual en Suiza se celebra días después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, desvelara sus planes para frenar las actividades de los principales bancos, apostando en particular en los mercados financieros con su propio dinero, lo que provocó un feroz debate sobre los cambios necesarios y los riesgos de la excesiva corrección .
"Tuvimos un problema global (...) debemos encontrar una solución global", dijo el viernes el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.
"Estamos comprometidos a triunfar. Pero debe hacerse muy, muy cuidadosamente, seriamente, a nivel global", agregó.
Ministros y responsables del G-20, el Fondo Monetario Internacional y la Junta de Estabilidad Financiera celebraron reuniones informales en Davos el viernes, y el ministro de Finanzas canadiense, Jim Flaherty, dijo que estaban centrados en las evaluaciones mutuas de los sistemas financieros.
"Hubo unanimidad sobre que debemos seguir adelante (...) y usar el trabajo de la Junta de Estabilidad Financiera y el G-20 y tratar de conseguir la implementación este año, el 2010", dijo a Reuters Flaherty.
"Cuando estemos tratando con normativas de capitalización (de bancos), reglas de liquidez, de apalancamiento, me siento esperanzado (...) de que todos entendemos esas normativas y concordamos en ellas. Sobre la remuneración de los ejecutivos podría haber algo de divergencia de opinión", dijo Flaherty.
Hubo diferencias también sobre las propuestas de Obama para detener la participación de los bancos comerciales en operaciones de propiedades, aseguró.
El jefe del Banco Nacional Suizo, cuyo país no pertenece al G-20, había instado anteriormente al grupo a plegarse a los planes de Estados Unidos de aplicar impuestos y frenos a los bancos en la agenda del G-20.
¿TONO SORDO?
Durante las negociaciones de los economistas, los principales bancos de Wall Street y algunos bancos de inversión europeos abogaron por un frente común contra los políticos que están pidiendo medidas mucho más firmes para regular a la industria tras la crisis financiera.
Pero no consiguieron el apoyo de algunos de los jefes de bancos comerciales, que creen que la industria necesita ser más conciliadora, dijeron fuentes con conocimiento de las negociaciones.
"La línea dura de los grandes bancos de inversión es muy diferente que el enfoque de los grandes bancos comerciales", dijo una de las fuentes el viernes. "Parece que es muy difícil alcanzar una posición común".
Los bancos sostuvieron las conversaciones de cara a un esperado encuentro con los reguladores y legisladores el sábado.
"Lo que intentamos lograr es comprometernos en un buen diálogo con todas las partes relevantes, los reguladores y el lado político", dijo Brian Moynihan, director ejecutivo de Bank of America, quien confirmó que los encuentros entre banqueros se celebraron.

domingo, 17 de enero de 2010

Una lectura de la crisis global

A socializar

Por Ricardo Aronskind *

Luego de más de un año de crisis abierta, podemos trazar un recorrido y observar qué ha provocado y cuáles son algunas de sus perspectivas.

La raíz

El estallido de la crisis tuvo su expresión espectacular en lo financiero, pero tiene raíces estructurales mucho más profundas y más lejanas en el tiempo. Entre otros importantes factores, se destaca la polarización de ingresos global provocada por el neoliberalismo, con sus dos consecuencias: la generación de gigantescos excedentes financieros en los estratos más altos del sistema mundial y la destrucción de capacidad de consumo de amplias masas de población. La brecha entre la enorme potencialidad productiva de la economía mundial y la limitada capacidad de absorción de esa producción provocada por la caída del salario fue reiteradamente cubierta en las décadas recientes por burbujas de consumo artificiales, que en todos los casos estallaron dejando crecientes problemas sociales.

Distinta fue la caracterización realizada por el G-20. Este selecto grupo de países controlado por las principales potencias occidentales señaló en sus tres encuentros que el problema tiene estricto carácter financiero y se originó en fallas regulatorias que debían ser subsanadas mediante nueva legislación local e internacional.

Lo cierto es que el impacto del derrumbe bancario y bursátil se está trasladando progresivamente a otras áreas de la economía: las finanzas públicas entraron en fuertes déficit para contener la caída violenta de la economía, el nivel de actividad económica se contrajo por ausencia de crédito, malas expectativas y caída del consumo, el empleo empezó a ser destruido aceleradamente, el comercio internacional se contrajo por la menor demanda y el rebrote proteccionista, la cotización de las mercancías estandarizadas cayó producto de la crisis general, y la balanza de pagos de los países dependientes del consumo norteamericano y de créditos internacionales entró en zona de riesgo.

Los impactos regionales

Desde hace unos meses comenzó una recuperación bursátil zigzagueante, muy sensible a “malas” noticias que no dejan de aparecer, porque la economía real ha sido afectada. También en el tercer trimestre de 2009, la mayoría de las economías desarrolladas que estaban en recesión empezaron a mostrar signos de mejoría. Un ascenso sumamente tibio, pero que permite a la prensa financiera declarar que la crisis ha concluido.

El panorama regional es variado, y presenta situaciones muy diferenciadas. El epicentro de la crisis, y donde se observan las mayores dificultades, son los países beneficiarios principales de las burbujas inmobiliarias de los últimos años: Estados Unidos, Gran Bretaña, España, junto con las economías conectadas de Irlanda e Islandia. Serios problemas también se observan en Europa del Este, muy “beneficiada” de abundante crédito para el consumo (de bienes importados) en la presente década, y altamente endeudada. También Europa del Sur parece ser una zona de problemas crecientes, con serios déficit fiscales y de balanza de pagos.

En Africa varios países requerirán ayuda debido a la caída de los precios y las cantidades de sus exportaciones. En América latina, el país que deberá pasar por momentos graves será México, afectado de diversas formas por la crisis: caída de precio del petróleo, menos exportaciones a Estados Unidos y menores remesas de mexicanos que trabajan en ese mercado.

“Demasiado grande
para quebrar”

¿Cómo queda la situación de la economía mundial, suponiendo que la debacle financiera está definitivamente controlada? En lo inmediato, en el terreno de la regulación financiera internacional, aún no se tomaron medidas serias ni siquiera en función del diagnóstico superficial del G-20. Las grandes corporaciones financieras rescatadas se están apresurando a devolver los fondos recibidos, para sustraerse nuevamente a cualquier control público. Se ha producido una mayor concentración bancaria, ya que se salvó a las grandes entidades, en tanto cayeron numerosos bancos pequeños.

Muchos Estados quedan con altísimas deudas externas y déficit públicos muy difíciles de reducir en el corto plazo, por lo que continuará incrementándose su endeudamiento externo. Por otra parte, estos países (Estados Unidos, Europa) no pueden achicar tajantemente el gasto, porque la recuperación en marcha depende fuertemente de esos fondos estatales. El dato novedoso es que empieza a aparecer presión de los prestamistas internacionales para frenar la emisión de deuda pública, ya que se acrecienta el peligro de incobrabilidad de la misma. Se está desfilando en un estrecho sendero entre impulsar una débil reactivación y arriesgar nuevos pánicos financieros vinculados al incumplimiento de deudas “soberanas”.

La situación social se deterioró con relación al comienzo de la crisis: el aumento general del desempleo se vincula con el estancamiento salarial y con peores condiciones generales de negociación para los trabajadores. La recuperación no está generando por ahora recuperación de puestos de trabajo permanentes. El problema del subconsumo (en relación con la capacidad productiva del sistema) queda agravado, debido al salto en el desempleo (Estados Unidos 10 por ciento, España 17, crecimiento del problema en casi todos los países).

Un hecho cualitativo que merece destacarse es que se impuso de hecho, en las decisiones de la administración norteamericana, el principio de “too big to fail” (demasiado grande para quebrar). La frase sintetiza la idea de que existen corporaciones de tal magnitud que no puede permitirse que caigan, por las consecuencias dramáticas para el conjunto de la economía y para la reputación del país. Si bien existen voces autorizadas que sostienen que si algo es “tan grande que no puede quebrar” en realidad no debería existir, lo cierto es que existe, y que las políticas públicas se ajustan notablemente a sus necesidades. Esta realidad tiene consecuencias extraordinariamente importantes sobre las características que asume el capitalismo en nuestro tiempo, reduciendo notablemente la distancia que existe entre las instancias decisorias del Estado más poderoso del planeta y los requerimientos del capital más concentrado y organizado, aunque no el más productivo.

Tendencias futuras

Si el panorama económico muestra un deterioro general con relación al comienzo de la crisis, vale la pena observar algunas tendencias hacia el futuro que se están manifestando con claridad.

La crisis está subiendo hacia el nivel estatal: el caso de una empresa paraestatal de Dubai que mostró problemas para pagar deudas recientemente y la degradación de la deuda de Grecia marcan el comienzo de problemas crecientes con las deudas públicas de una serie de países.

Grecia no está aislada, sino que forma parte de un conjunto de países que tienen altos déficit, bajos ingresos externos y una deuda abultada y crecientemente sospechosa. Así, Gran Bretaña y España, cuyo gasto público creció en tanto cayó la recaudación impositiva, han incrementado los impuestos a los estratos más altos para mejorar las débiles finanzas públicas, afectadas por la recesión y la necesidad de apuntalar la economía para evitar una depresión abierta. Pero es precisamente la deuda de estos países la que se está volviendo preocupante para los financistas internacionales. Esta “sospecha” impulsará la exigencia de tasas de interés más altas para prestarles, lo que agravará las dificultades de los gobiernos.

Vale la pena observar, en el caso griego, cómo se despliega un conjunto de dilemas extremadamente complejos, de difícil pronóstico, y que abren cursos de acción de muy distintas consecuencias: si el gobierno de Grecia continúa como hasta ahora, gastando fuertemente contra endeudamiento acelerado, es probable que entre en default, es decir, que no esté en condiciones de cumplir con los pagos de deuda externa (con el consecuente efecto contagio sobre los eslabones más débiles de la Unión Europea); si se decide a fortalecer las finanzas públicas y reduce el gasto, como reclaman los acreedores financieros y las autoridades europeas, corre el riesgo de generar una crisis social (ya viene habiendo crecientes protestas de sectores juveniles por las pobres perspectivas de progreso que hay en el país). Si la UE interviene en el rescate de Grecia, facilitando fondos comunitarios “especiales” para evitar el dilema anterior, es probable que otros Estados que se encuentran en situación parecida se precipiten a solicitar apoyos similares, y entonces se provoque un cuello de botella en las finanzas comunitarias, con las consecuentes tensiones políticas. Si la UE no apoya a Grecia, ésta puede buscar resolver su situación como lo haría un país autónomo, devaluando la moneda, es decir, saliéndose de la “zona euro”. Esto también implicaría otra crisis política para la región.

Si el horizonte europeo está cargado de nubarrones, el de Estados Unidos no parece mucho mejor. El país –debido a que tanto el sector privado como el público están gravemente endeudados– no puede continuar sosteniendo el mismo rol de proveedor de demanda mundial que tanta influencia política le ha dado en las décadas recientes. Parece que ha llegado el límite a las posibilidades de sobreconsumo de los norteamericanos. El dólar corre riesgo de grave devaluación si se insiste en seguir imprimiéndolo sin una perspectiva de ajuste –al menos gradual– de la economía norteamericana. En cualquier caso, el “sueño americano”, entendido como paraíso del consumo y el ascenso permanente para todos, queda en suspenso.

Edwin Truman, un especialista del influyente Peterson Institute for Internacional Economics, escribió recientemente: “La continuidad de la globalización significa que los incidentes de turbulencias económicas van a ocurrir y difundirse, y los países, tanto avanzados como en desarrollo, deberían asegurar que sus políticas les van a permitir responder cuando las futuras crisis inevitablemente se desenvuelvan”. Este analista, que expresa la mirada del establishment internacional, sólo atina a recomendar precaverse frente a las nuevas crisis que indefectiblemente vendrán. En ninguno de los análisis de este tipo se cuenta con la posibilidad de la aparición de reacciones sociales frente al deterioro de las condiciones de vida y a la incertidumbre permanente. Sin embargo, ese sería un saludable límite a la fantasía de continuar indefinidamente jugándose el bienestar de la humanidad en el casino financiero internacional.

* Director del Programa interdisciplinario para el seguimiento de la evolución y los impactos de la crisis del orden económico mundial (Pisco), en el Instituto del Desarrollo Humano de la UNGS.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Crisis global: banco salda su deuda


23 Diciembre, 2009 - 11:47
Foto: Archivo

Nueva York.- Wells Fargo, el cuarto mayor banco de Estados Unidos por activos, anunció el miércoles que completó la devolución de los 25,000 millones de dólares que recibió ayuda estatal durante la crisis financiera, luego de vender 12,250 millones de dólares en acciones.
El banco dijo en un comunicado que pagó dividendos de 131.9 millones de dólares al Gobierno como parte de la devolución del dinero.
Desde que tomó el rescate, ha pagado 1,440 millones de dólares en dividendos desde que tomó la ayuda del Gobierno.
Wells Fargo era parte del último grupo de bancos que restaba devolver dinero al Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) creado en el 2008 para evitar el colapso del sistema financiero.
Este mes, Bank of America retornó 45,000 millones de dólares que recibió del TARP y la semana pasada Citigroup vendió 20,000 millones de dólares en papeles y bonos para ayudar a saldar su deuda.
Wells Fargo dijo que el tesoro estadounidense continuará teniendo las opciones para comprar aproximadamente 110 millones de acciones.
FUENTE:
Reuters